sábado, 7 de julio de 2018

Novena a la Virgen del Carmen (Día cuarto - María, mujer contemplativa) - Preparada por las monjas carmelitas de Carpineto Romano, Italia

DÍA CUARTO

María, mujer contemplativa




En escucha de la Palabra: La visita de los magos (Mt 2, 1-12)
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle." Al oírlo el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocando a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntaba dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: "En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel."
Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: "Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle." Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
  
Reflexión: ¿Qué pensarían José y María viendo delante a estos hombres misteriosos que vienen de lejos para ver a Jesús? Sin embargo el Hijo de Dios se ha hecho hombre para todos, también para estos "lejanos". María lo entiende enseguida y también les muestra Jesús a ellos. María es la verdadera contemplativa, a saber, la que sabe ver la realidad con los ojos de Dios. ¿Y nosotros? ¿Somos contemplativos? ¿Conseguimos ver la realidad como Dios la ve? ¿Somos capaces de dar Jesús a las personas que encontramos, sean conocidas o no, connacionales o extranjeras, ricos o pobres?
  
Oración: Beata María, mujer contemplativa, enséñanos a conservar en nuestro corazón las situaciones de cada día para después empeñarnos en verlas con los ojos de Dios.
Beata María, mujer contemplativa, enséñanos a ver en aquéllos que encontramos el rostro de tu Hijo y a no hacer ningún tipo de discriminación
Beata María, Virgen fecunda singular, condúcenos a todos a Jesús.
  
Me comprometo a no juzgar a las personas que encuentro durante el día, sino a ver en cada una el rostro del Señor.




Flor del Carmelo
Viña florida
Esplendor del cielo
Virgen fecunda singular.

Madre tierna
Intacta de hombre
A los carmelitas
Proteja tu nombre
¡Estrella del mar!

Novena a la Virgen del Carmen (Día tercero - María, Madre que nos viste con su Escapulario) - Preparada por las monjas carmelitas de Carpineto Romano, Italia

DÍA TERCERO

María, Madre que nos viste con su Escapulario




En escucha de la Palabra: El Nacimiento (Lc 2, 1-20)
Por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue.
Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor, la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre." Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo:
"Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace."
Cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado." Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.

Reflexión: El evangelista Lucas nos transmite el gesto cariñoso y materno de María que envuelve en pañales al pequeño Jesús. Un gesto que toda Madre ha hecho, en señal de protección y de cuidado. También nosotros somos revestidos con el vestido de María, nuestra Madre y Hermana: a través del Escapulario Ella cuida de nosotros y nos protege. Nos envuelve con su manto para hacernos crecer fuertes y robustos en la escuela de su Hijo.

Oración: Virgen Madre, que envolviste en pañales a tu Hijo Jesús, enséñanos a ser siempre pequeños para nos dejemos "llevar en brazos" del buen Dios.
Virgen Madre, que envolviste en pañales a tu Jesús, ayúdanos a revestirnos de tu Hijo, para que seamos cada día signo del amor de Dios.
Virgen María, Esplendor del Cielo, cobíjanos a todos bajo tu manto.
  
Me comprometo a revestirme del Escapulario para testimoniar también externamente mi amor a Jesús y a María. Sobre todo quiero que el Escapulario me recuerde el vivir cada día en la escuela de Jesús, a ejemplo de María.





Flor del Carmelo
Viña florida
Esplendor del cielo
Virgen fecunda singular.

Madre tierna
Intacta de hombre
A los carmelitas
Proteja tu nombre
¡Estrella del mar!

Novena a la Virgen del Carmen (Día segundo - María, espléndida en el servicio) - Preparada por las monjas carmelitas de Carpineto Romano, Italia

DÍA SEGUNDO

María, espléndida en el servicio 




En escucha de la Palabra: La Visitación (Lc 1, 39-45)
En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!"
  
Reflexión: Tan pronto como recibe el anuncio del ángel, la Madre del Señor se pone en camino para saludar y ayudar a su prima Isabel, anciana, que espera un niño. El Evangelio nos dice que ella camina de prisa, para ponerse al servicio del que tiene necesidad. La Virgen no se enorgullece (no se le sube el anuncio a la cabeza) porque en Ella se cumplirá la esperanza de Israel, sino que, en la más grande humildad, marcha a prestar un servicio en las pequeñas y sencillas tareas del hogar.

Oración: Madre María, experta en el servicio, ayúdanos a comprender que siendo siervos los unos de los otros es como podemos ser verdaderos discípulos de tu Hijo.
Madre María, experta en el servicio, haznos capaces de estar siempre disponibles hacia aquéllos que cada día encontramos en nuestro camino.
Madre María, Viña florida, ayúdanos a adelantarnos con gestos de mutua caridad. 

Me comprometo a prestar ayuda a las personas que están próximas a mí. Y, con el fin de  imitar a la Virgen, trataré de ser más servicial con aquellas personas que me parecen que me son menos simpáticas.






Flor del Carmelo
Viña florida
Esplendor del cielo
Virgen fecunda singular.

Madre tierna
Intacta de hombre
A los carmelitas
Proteja tu nombre
¡Estrella del mar!

Novena a la Virgen del Carmen (Día primero - María ejemplo de acogida) - Preparada por las monjas carmelitas de Carpineto Romano, Italia

DÍA PRIMERO

María ejemplo de acogida



En escucha de la Palabra: La Anunciación (Lc 1, 26,3)
Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin." María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?" El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios." Dijo María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel, dejándola, se fue.


Reflexión: Los evangelios empiezan presentando a María como mujer que acoge el proyecto de Dios: en disposición de oración. Ella escucha, medita, consiente y responde que "sí" a Dios que llama. En una palabra, acoge. Y esta acogida engendra en ella la Vida. "La Palabra se hizo carne".
  
Oración: Santa María, mujer que acoge, haznos tus imitadores e imitadoras, para que podamos engendrar cada día a Jesús, en cada situación de nuestra vida.              
Santa María, mujer que acoge, enséñanos a meditar la Palabra de Dios como tú lo hacías, para que en cada momento de nuestra vida sepamos acogerla y nos dejemos guiar por ella.
Santa María, Flor del Carmelo, escucha nuestra oración.
  
Me comprometo a leer una página del Evangelio y a reflexionar sobre ella para tratar de descubrir lo que Dios quiere de mí en mi vida de cada día.






Flor del Carmelo
Viña florida
Esplendor del cielo
Virgen fecunda singular.

Madre tierna
Intacta de hombre
A los carmelitas
Proteja tu nombre
¡Estrella del mar!

viernes, 30 de marzo de 2018

Novena a la DIVINA MISERICORDIA (noveno día)


NOVENO DÍA: 
POR LAS ALMAS TIBIAS

“Hoy tráeme 
las almas tibias 
y sumérgelas en las profundidades 
de Mi misericordia. 
Ellas fueron las que más laceraron, 
Mi corazón. 
Por su indiferencia 
Mi alma padeció un terrible hastío 
en el Huerto de los Olivos. 
Ellas me hicieron gritar: 
"Padre, si quieres, aparta de Mi este cáliz". 
La última esperanza de salvación 
para ellas estriba en apelar a
Mi misericordia.
”

Piadosísimo Jesús, 
que eres la piedad misma, 
traigo hoy al seno 
de Tu Compasivo Corazón 
a las almas enfermas de tibieza. 
Que el puro amor 
que Te inflama 
encienda en ellas de nuevo 
la llama de Tu amor, 
y no vuelva el peso muerto de su indiferencia 
a abrumarte con su carga. 
Oh Jesús, todo compasión, 
ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, 
y atráelas a Ti, 
que eres llama de amor viva 
y haz que ardan 
con santo fervor, 
porque Tú 
todo lo puedes. 

Padre Eterno, 
 mira con ojos misericordiosos 
a estas almas 
que a pesar de todo, 
Jesús cobija 
en el seno de Su corazón 
lleno de piedad. 

Padre de Misericordia, 
te ruego, 
por los sufrimientos 
que Tu hijo padeció, 
y por Sus tres largas horas 
de agonía en la Cruz: 
que ellas también 
glorifiquen el mar sin fondo 
de Tu misericordia. 
Amén.



[Terminar con la coronilla a la Divina Misericordia]




 

 LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA


 (para rezarla con las cuentas del rosario)

Al comienzo:
 
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.


Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, La Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


Al comienzo de cada decena (1 vez):


Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.


En cada cuenta de la decena (10 veces):

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al terminar (3 veces):

Santo Dios, Santo Fuerte,  Santo Inmortal, ten piedad de  nosotros y del mundo entero.




Nota: Siempre se meditan los misterios dolorosos. La coronilla se debe rezar cuando se pueda a las 3:00 p.m. (hora de la Divina Misericordia) o en cualquier hora y en cualquier momento aunque no se esté rezando la novena. Se puede hacer la Señal de la Cruz y el Acto de Contrición al iniciar la Coronilla.


Uno de los lugares que Dios ha elegido para que la gente pueda experimentar su presencia y su gracia – como admitió el Papa  San Juan Pablo II – es el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Lagiewniki. Peregrinan a este lugar millones de personas de todo el mundo. Para aquellos que no pueden hacerlo físicamente, pero que desean de todo corazón poder estar en este lugar, las Hermanas de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia han preparado una transmisión on-line las 24 horas del día por Internet, desde su Capilla-Santuario, con vistas al altar con la Imagen milagrosa de Jesús Misericordioso y la tumba de santa Sor Faustina. (https://www.faustyna.pl/zmbm/es/transmision-on-line/)








Novena a la DIVINA MISERICORDIA (octavo día)


OCTAVO DÍA: 
POR LAS ALMAS 
QUE ESTÉN EN EL PURGATORIO

“Hoy tráeme las almas 
que están detenidas en el purgatorio 
y sumérgelas 
en las profundidades de Mi misericordia. 
Que Mi Sangre, cayendo a chorros, 
apacigüe las llamas en que se abrasan. 
Todas estas almas me son muy queridas. 
Ellas pagan el castigo que se debe a Mi justicia. 
En tu poder está socorrerlas. 
Saca todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia 
y ofrécelas por ellas. 
Oh, si supieras 
qué tormentos padecen, 
ofrecerías continuamente por ellas 
las limosnas del espíritu 
y saldarías las deudas 
que tienen con Mi justicia.”

 
Misericordiosísimo Jesús, 
que exclamaste 
¡misericordia!
introduzco ahora 
en el seno de tu corazón desbordante de misericordia, 
las almas del purgatorio, 
almas que tanto aprecias 
pero que, no obstante, 
han de pagar su culpa. 
Que el manantial de Sangre y Agua 
que brotó de Tu corazón 
apague las llamas purificadoras 
 para que, también allí, 
el poder de Tu misericordia 
sea glorificado. 

Padre Eterno, 
mira con ojos misericordiosos 
a estas almas 
que padecen en el purgatorio 
y que Jesús acoge 
en Su corazón, 
desbordante de piedad. 
Te suplico, 
por la dolorosa Pasión 
que sufrió Tu Hijo, 
y por toda la amargura 
que anegó 
Su sagradísima alma: 
Muéstrate misericordioso 
con las almas que se hallan 
bajo Tu justiciera mirada. 
No los mires de otro modo, 
sino sólo 
a través de las heridas de Jesús, 
Tu Hijo bien amado; 
porque creemos firmemente que 
Tu bondad 
y compasión 
son infinitas. 
Amén.


[Terminar con la coronilla a la Divina Misericordia]




 

 LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA


 (para rezarla con las cuentas del rosario)

Al comienzo:
 
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.


Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, La Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


Al comienzo de cada decena (1 vez):


Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.


En cada cuenta de la decena (10 veces):

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al terminar (3 veces):

Santo Dios, Santo Fuerte,  Santo Inmortal, ten piedad de  nosotros y del mundo entero.




Nota: Siempre se meditan los misterios dolorosos. La coronilla se debe rezar cuando se pueda a las 3:00 p.m. (hora de la Divina Misericordia) o en cualquier hora y en cualquier momento aunque no se esté rezando la novena. Se puede hacer la Señal de la Cruz y el Acto de Contrición al iniciar la Coronilla.

Uno de los lugares que Dios ha elegido para que la gente pueda experimentar su presencia y su gracia – como admitió el Papa  San Juan Pablo II – es el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Lagiewniki. Peregrinan a este lugar millones de personas de todo el mundo. Para aquellos que no pueden hacerlo físicamente, pero que desean de todo corazón poder estar en este lugar, las Hermanas de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia han preparado una transmisión on-line las 24 horas del día por Internet, desde su Capilla-Santuario, con vistas al altar con la Imagen milagrosa de Jesús Misericordioso y la tumba de santa Sor Faustina. (https://www.faustyna.pl/zmbm/es/transmision-on-line/)










Novena a la DIVINA MISERICORDIA (séptimo día)


SÉPTIMO DÍA: 
POR LAS ALMAS 
QUE VENERAN 
ESPECIALMENTE 
LA DIVINA MISERICORDIA

“Hoy tráeme las almas 
que veneran y glorifican 
especialmente Mi misericordia 
y sumérgelas en Mi misericordia. 
Ellas sintieron los sufrimientos de Mi Pasión 
y penetraron en Mi espíritu 
más profundamente que ninguna otra. 
Son vivo reflejo de Mi piadoso corazón, 
y resplandecerán con esplendor especial 
en la vida futura.
Ninguna de ellas 
sufrirá el tormento del fuego eterno, 
porque las defenderé 
con particular empeño 
a la hora de la muerte.”

 
Misericordiosísimo Jesús, 
cuyo corazón es el amor mismo, 
recibe en el seno de Tu corazón piadosísimo 
las almas de aquellos 
que de una manera especial 
alaban y honran 
la grandeza de Tu misericordia. 
Son poderosas con el poder de Dios mismo. 
En medio de las dificultades y aflicciones 
siguen adelante, 
confiadas en Tu misericordia; 
y unidas a Ti, 
Oh Jesús, 
portan sobre sus hombros 
a todo el género humano; 
por ello no serán juzgadas con severidad, 
sino que Tu misericordia las acogerá 
cuando llegue el momento 
de partir de esta vida. 

Padre Eterno, 
vuelve Tu mirada 
sobre las almas que alaban y honran 
Tu Atributo Supremo, 
Tu misericordia infinita, 
guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús.
 Estas almas 
viven el Evangelio 
con sus manos rebosantes de obras de misericordia 
y su corazón, desbordante de alegría, 
entona cánticos de alabanza a Ti, 
Altísimo Señor, 
exaltando tu misericordia. 
Te lo suplico Señor: 
Muéstrales Tu misericordia, 
de acuerdo con la esperanza 
y confianza en Ti depositada. 
Que se cumpla en ellos 
la promesa hecha por Jesús, 
al expresarles 
que durante su vida, 
pero sobre todo 
a la hora de la muerte, 
aquellas almas 
que veneraron Su infinita misericordia, 
serían asistidas por El, 
pues ellas son su gloria. 
Amén. 


[Terminar con la coronilla a la Divina Misericordia]




 

 LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA


 (para rezarla con las cuentas del rosario)

Al comienzo:
 
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.


Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, La Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


Al comienzo de cada decena (1 vez):


Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.


En cada cuenta de la decena (10 veces):

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al terminar (3 veces):

Santo Dios, Santo Fuerte,  Santo Inmortal, ten piedad de  nosotros y del mundo entero.




Nota: Siempre se meditan los misterios dolorosos. La coronilla se debe rezar cuando se pueda a las 3:00 p.m. (hora de la Divina Misericordia) o en cualquier hora y en cualquier momento aunque no se esté rezando la novena. Se puede hacer la Señal de la Cruz y el Acto de Contrición al iniciar la Coronilla.

Uno de los lugares que Dios ha elegido para que la gente pueda experimentar su presencia y su gracia – como admitió el Papa  San Juan Pablo II – es el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Lagiewniki. Peregrinan a este lugar millones de personas de todo el mundo. Para aquellos que no pueden hacerlo físicamente, pero que desean de todo corazón poder estar en este lugar, las Hermanas de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia han preparado una transmisión on-line las 24 horas del día por Internet, desde su Capilla-Santuario, con vistas al altar con la Imagen milagrosa de Jesús Misericordioso y la tumba de santa Sor Faustina. (https://www.faustyna.pl/zmbm/es/transmision-on-line/)