lunes, 29 de mayo de 2017

Novena al Espíritu Santo (Día 5)


“Todos ellos (los Apóstoles) perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hechos 1, 14).

Así se describe la primera novena en la historia de la Iglesia. Después de nueve días – desde la Ascensión del Señor hasta el primer Pentecostés – el Espíritu Santo descendió sobre los participantes. Resulta que hasta la fecha, la Iglesia recomienda la novena del Espíritu Santo, como la preparación ideal para Pentecostés.



El orden de la novena sera el siguiente:

  • Señal de la Cruz
  • Acto de Consagración al Espíritu Santo
  • Lectura bíblica
  • Consideración para el día correspondiente
  • Antífona, versículo y oración particular
  • Oración para implorar los Dones del Espíritu Santo
  • Himno al Espíritu Santo




DÍA 5



Señal de la Cruz


Acto de Consagración al Espíritu Santo


¡Oh Santo Espíritu, Espíritu Divino de luz y de amor! Yo te consagro mi inteligencia, corazón y voluntad, para el tiempo y para la eternidad. Que mi entendimiento sea siempre dócil a tus divinas inspiraciones y a las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, de la cual eres Tú su guía infalible; que mi corazón esté siempre inflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad se conforme siempre con la divina Voluntad; que toda mi vida sea imitación plenamente fiel de la vida y virtudes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, en el Padre y contigo, Espíritu Divino, sea honor y gloria por los signos de los siglos.




El Espíritu Santo Nos Hace Libres


Lectura de la carta de San Pablo a los Romanos (8:26-27): “Del mismo modo, el Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.”




Consideración para este día:


El engaño con que el demonio hizo víctimas a Adán y Eva convirtió a sus descendientes en esclavo de aquél.

El mundo trata a menudo de engañarnos con sus máximas y de enredarnos en sus lazos. Es la mentira una de las más fuertes cadenas con que el maligno intenta atar al hombre; de ella se sirve para despertar en nosotros la afición desmedida y exclusiva por las cosas temporales, las que presenta como única razón de la vida en la tierra. Pero, ellas ni son siempre nuestras, ni podrán nunca dar satisfacción completa y duradera. Es, pues, la mentira, la que esclaviza en el pecado, despojándonos de la herencia del cielo a la que hemos sido llamados. “El que comete pecado, esclavo es del pecado,” (Juan 8, 34).

Por el contrario, es la verdad de Cristo la que libera las almas y emancipa los corazones. Cuando a nuestras almas descienda el Espíritu de Dios descubriremos los engaños del maligno y podremos destruir las ataduras de la carne que a él nos esclavizan. “Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad.” (2 Cor. 3, 17).

Con la influencia benéfica de este Santo Espíritu recorreremos los caminos del Señor; observaremos sus mandatos y escalaremos al fin los pináculos de la perfección cristiana, para respirar el aire puro y santo de la libertad y de la gloria de los bienaventurados.



Antífona: Ven, Espíritu Santo, llena los cora-zones del tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Versículo: Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra.

Rogámoste, Señor, nos concedas que el Espíritu Santo sane las heridad de nuestras almas mediante la recepción de los santos sacramentos. Por Cristo Señor nuestro. Amén.

 

Oración para Implorar los Dones


Señor mío Jesucristo, que antes de ascender a los cielos, prometiste a tus apóstoles y discípulos enviar el Espíritu Santo para fijar en sus almas tu obra divina y redentora, te suplicamos: nos envíes a nosotros el mismo Santo Espíritu para que complete en las nuestras la obra de tu gracias y de tu amor. Desciendan copiosos a nosotros sus dones celestiales: la Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas del mundo y sólo anhelar las eternas; el Entendimiento, que ilumine nuestras mentes con la luz de las verdades; el Consejo, que nos dé acierto en la elección de los medios más seguros para agradar a Dios y merecer el cielo; la Fortaleza, que nos ayude a soportar las cruces de la vida y a superar los obstáculos que se opongan a nuestra salvación; la Ciencia, que da el conocimiento de Dios y de nosotros mismos y que los Santos poseyeron; la Piedad, que hace dulce y agradable tu servicio; el temor reverente para con Dios y sus mandamientos y que conduce a evitar todo aquello que pueda desagradarle y ofenderle. Te suplicámos, en fin, o dulce y amable Señor, que dejes impresa en nuestras almas la señal de tus verdaderos seguidores y un ardiente deseo de amarte sobre todas las cosas. Amén.



Himno al Espíritu Santo


Espíritu Santo, ven aquí,

Espíritu Santo, ven a mí.

Quiero vivir, quiero ser feliz

Con tu poder dentro de mí.

Ahora sé lo que es vivir,

Puedo reír, puedo cantar.

Ahora sé que yo puedo amar,

Con tu poder dentro de mí.

Hermano, ¿Quieres vivir

La gloria del Señor?

Acepta pues esta bendición

Que será tu salvación


O


Alúmbranos, Espíritu divino,

Inflámanos con tu encendido amor.

De la virtud muéstranos el camino

Y enséñanos a orar con gran fervor.

Recíbenos, Espíritu divino

Y ábrenos a tu inspiración.


Novena al Espíritu Santo (Día 4)


“Todos ellos (los Apóstoles) perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hechos 1, 14).

Así se describe la primera novena en la historia de la Iglesia. Después de nueve días – desde la Ascensión del Señor hasta el primer Pentecostés – el Espíritu Santo descendió sobre los participantes. Resulta que hasta la fecha, la Iglesia recomienda la novena del Espíritu Santo, como la preparación ideal para Pentecostés.



El orden de la novena sera el siguiente:

  • Señal de la Cruz
  • Acto de Consagración al Espíritu Santo
  • Lectura bíblica
  • Consideración para el día correspondiente
  • Antífona, versículo y oración particular
  • Oración para implorar los Dones del Espíritu Santo
  • Himno al Espíritu Santo




DÍA 4



Señal de la Cruz


Acto de Consagración al Espíritu Santo


¡Oh Santo Espíritu, Espíritu Divino de luz y de amor! Yo te consagro mi inteligencia, corazón y voluntad, para el tiempo y para la eternidad. Que mi entendimiento sea siempre dócil a tus divinas inspiraciones y a las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, de la cual eres Tú su guía infalible; que mi corazón esté siempre inflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad se conforme siempre con la divina Voluntad; que toda mi vida sea imitación plenamente fiel de la vida y virtudes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, en el Padre y contigo, Espíritu Divino, sea honor y gloria por los signos de los siglos.




El Espíritu Santo Da Impulso A Nuestra Voluntad



Lectura del Evangelios de San Lucas (4:1-13):

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo:

- Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le contestó:

- Está escrito: "No solo de pan vive el hombre".

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:

- Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mi me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Respondiendo Jesús, le dijo:

- Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él solo darás culto"

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:

- Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra ninguna piedra".

Respondiendo Jesús, le dijo:

- Está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios".

Acabada toda tentación, el demonio se marchó hasta otra ocasión.




Consideración para este día:


Nos enseña la teología que los hombres, después del pecado de Adán, han quedado incapacitados para hacer por si mismos, y con las solas fuerzas de su naturaleza, ni siquiera pueden sentir el deseo de ir al cielo.

¡Tan grande fue el daño que hizo el pecado en el mundo!

La incapacidad de la humanidad, a causa del pecado, es tan completa que, como se lee en la Sagrada Escritura: “Nadie puede decir: ‘Jesús es el Señor’, sino guiado por el Espíritu Santo.” (1 Cor. 12, 3).

Es clara, por tanto, oh cristiano, tu entera dependencia del Espíritu Santo; de Él es de quien has de recibir la gracia necesaria para salvarte; sólo mediante Él podrás hacer obras que te merezcan la vida eterna del cielo.

¡Dichosos nosotros! Porque la bondad y misericordia infinitas del Padre y del Hijo nos enviaron su Espíritu todopoderoso; su impulso nos presta la ayuda que necesitamos para cumplir los deberes y practicar la virtud. Las almas en gracia son templos y moradas del Espíritu Santo.

Por indolente y perezosa que fuera la voluntad del hombre, si la gracia de Dios habita en ella y cual viento impetuoso a ella desciende…queda llena, se despierta y vese impedida a sacudir el letargo que la adormece. Ahora es cuando se entra sin reserva a la acción que la eleva y salva.

Pidamos incesantemente a nuestro Dios para que se digne enviarnos a su Santo Espíritu, de quien depende el inapreciable don de nuestra salvación eterna.


Antífona: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones del tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Versículo: Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra.

Rogámoste, Señor, que el poder del Espíritu Santo permanezca con nosotros, purificando nuestros corazones y defendiéndonos de toda adversidad. Por Cristo nuestro Señor. Amén.



Oración para Implorar los Dones


Señor mío Jesucristo, que antes de ascender a los cielos, prometiste a tus apóstoles y discípulos enviar el Espíritu Santo para fijar en sus almas tu obra divina y redentora, te suplicamos: nos envíes a nosotros el mismo Santo Espíritu para que complete en las nuestras la obra de tu gracias y de tu amor. Desciendan copiosos a nosotros sus dones celestiales: la Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas del mundo y sólo anhelar las eternas; el Entendimiento, que ilumine nuestras mentes con la luz de las verdades; el Consejo, que nos dé acierto en la elección de los medios más seguros para agradar a Dios y merecer el cielo; la Fortaleza, que nos ayude a soportar las cruces de la vida y a superar los obstáculos que se opongan a nuestra salvación; la Ciencia, que da el conocimiento de Dios y de nosotros mismos y que los Santos poseyeron; la Piedad, que hace dulce y agradable tu servicio; el temor reverente para con Dios y sus mandamientos y que conduce a evitar todo aquello que pueda desagradarle y ofenderle. Te suplicámos, en fin, o dulce y amable Señor, que dejes impresa en nuestras almas la señal de tus verdaderos seguidores y un ardiente deseo de amarte sobre todas las cosas. Amén.




Himno al Espíritu Santo


Espíritu Santo, ven aquí,

Espíritu Santo, ven a mí.

Quiero vivir, quiero ser feliz

Con tu poder dentro de mí.

Ahora sé lo que es vivir,

Puedo reír, puedo cantar.

Ahora sé que yo puedo amar,

Con tu poder dentro de mí.

Hermano, ¿Quieres vivir

La gloria del Señor?

Acepta pues esta bendición

Que será tu salvación


O


Alúmbranos, Espíritu divino,

Inflámanos con tu encendido amor.

De la virtud muéstranos el camino

Y enséñanos a orar con gran fervor.

Recíbenos, Espíritu divino

Y ábrenos a tu inspiración.


domingo, 28 de mayo de 2017

Novena al Espíritu Santo (Día 3)

“Todos ellos (los Apóstoles) perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hechos 1, 14).

Así se describe la primera novena en la historia de la Iglesia. Después de nueve días – desde la Ascensión del Señor hasta el primer Pentecostés – el Espíritu Santo descendió sobre los participantes. Resulta que hasta la fecha, la Iglesia recomienda la novena del Espíritu Santo, como la preparación ideal para Pentecostés.



El orden de la novena sera el siguiente:

  • Señal de la Cruz
  • Acto de Consagración al Espíritu Santo
  • Lectura bíblica
  • Consideración para el día correspondiente
  • Antífona, versículo y oración particular
  • Oración para implorar los Dones del Espíritu Santo
  • Himno al Espíritu Santo




DÍA 3



Señal de la Cruz


Acto de Consagración al Espíritu Santo


¡Oh Santo Espíritu, Espíritu Divino de luz y de amor! Yo te consagro mi inteligencia, corazón y voluntad, para el tiempo y para la eternidad. Que mi entendimiento sea siempre dócil a tus divinas inspiraciones y a las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, de la cual eres Tú su guía infalible; que mi corazón esté siempre inflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad se conforme siempre con la divina Voluntad; que toda mi vida sea imitación plenamente fiel de la vida y virtudes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, en el Padre y contigo, Espíritu Divino, sea honor y gloria por los signos de los siglos.




El Espíritu Santo Ilumina Nuestras Mentes

 

Lectura del Evangelio de San Juan (16, 12 – 13): “Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir."


Consideración para este día


Por estar el hombre en estado de naturaleza caída debido al primer pecado, ha perdido la claridad de la mente y la fortaleza del ánimo, que en sus orígenes gozaba; ambas cosas le eran indispensables para caminar por las sendas del conocimiento, del amor y del servicio divino. Con estos preciosos dones de Dios conservaría la gracia y aseguraría la bienaventuranza del cielo.

En tan lastimoso estado la humanidad caída no dispone de las luces y fuerzas que la ayudarían a caminar con paso seguro por los caminos de salvación. El hombre se ve en la tierra entre luchas y pasiones; entre oscuridades y errores. Abandonados a nuestras solas fuerzas, yacemos en tinieblas; olvidamos a Dios; caemos en la ignorancia; en guerra abierta contra su Señor, rechaza su Espíritu de verdad y queda ciego y desorientado.

Los que aceptan y viven de las doctrinas de Cristo Jesús, aunque no son del mundo, en el mundo han de vivir en espera de la llamada de Dios; pero entretanto han de verse expuestos a toda clase de tentaciones y peligros, pueden ser envueltos por las sobras de la muerte y quedar alejados por siempre de su Dios y Salvador.

Si queremos ser siempre fieles a nuestro Dios, si no hemos de desviarnos de sus caminos, es necesario que recibamos las luces e inspiraciones de su Santo Espíritu.

Estas luces y mociones serán refulgentes lámparas que ilumina nuestras vidas y guían nuestros pasos por el sendero del bien.

Pidamos al Padre Eterno que “Su Buen Espíritu” nos guíe a través de las vicisitudes de la vida.

 

 

 

Antífona: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Versículo: Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra

Te rogamos, Señor, te dignes llenar nuestras mentes con aquel Santo Espíritu en cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados. Por Cristo nuestro Señor. Amén.



Oración para Implorar los Dones


Señor mío Jesucristo, que antes de ascender a los cielos, prometiste a tus apóstoles y discípulos enviar el Espíritu Santo para fijar en sus almas tu obra divina y redentora, te suplicamos: nos envíes a nosotros el mismo Santo Espíritu para que complete en las nuestras la obra de tu gracias y de tu amor. Desciendan copiosos a nosotros sus dones celestiales: la Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas del mundo y sólo anhelar las eternas; el Entendimiento, que ilumine nuestras mentes con la luz de las verdades; el Consejo, que nos dé acierto en la elección de los medios más seguros para agradar a Dios y merecer el cielo; la Fortaleza, que nos ayude a soportar las cruces de la vida y a superar los obstáculos que se opongan a nuestra salvación; la Ciencia, que da el conocimiento de Dios y de nosotros mismos y que los Santos poseyeron; la Piedad, que hace dulce y agradable tu servicio; el temor reverente para con Dios y sus mandamientos y que conduce a evitar todo aquello que pueda desagradarle y ofenderle. Te suplicámos, en fin, o dulce y amable Señor, que dejes impresa en nuestras almas la señal de tus verdaderos seguidores y un ardiente deseo de amarte sobre todas las cosas. Amén.



Himno al Espíritu Santo


Espíritu Santo, ven aquí,

Espíritu Santo, ven a mí.

Quiero vivir, quiero ser feliz

Con tu poder dentro de mí.

Ahora sé lo que es vivir,

Puedo reír, puedo cantar.

Ahora sé que yo puedo amar,

Con tu poder dentro de mí.

Hermano, ¿Quieres vivir

La gloria del Señor?

Acepta pues esta bendición

Que será tu salvación


O


Alúmbranos, Espíritu divino,

Inflámanos con tu encendido amor.

De la virtud muéstranos el camino

Y enséñanos a orar con gran fervor.

Recíbenos, Espíritu divino

Y ábrenos a tu inspiración.


 

sábado, 27 de mayo de 2017

La Novena al Espíritu Santo (Día 2)

 

“Todos ellos (los Apóstoles) perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hechos 1, 14).

Así se describe la primera novena en la historia de la Iglesia. Después de nueve días – desde la Ascensión del Señor hasta el primer Pentecostés – el Espíritu Santo descendió sobre los participantes. Resulta que hasta la fecha, la Iglesia recomienda la novena del Espíritu Santo, como la preparación ideal para Pentecostés.



El orden de la novena sera el siguiente:

  • Señal de la Cruz
  • Acto de Consagración al Espíritu Santo
  • Lectura bíblica
  • Consideración para el día correspondiente
  • Antífona, versículo y oración particular
  • Oración para implorar los Dones del Espíritu Santo
  • Himno al Espíritu Santo

 

 


DÍA 2


Señal de la Cruz


Acto de Consagración al Espíritu Santo


¡Oh Santo Espíritu, Espíritu Divino de luz y de amor! Yo te consagro mi inteligencia, corazón y voluntad, para el tiempo y para la eternidad. Que mi entendimiento sea siempre dócil a tus divinas inspiraciones y a las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, de la cual eres Tú su guía infalible; que mi corazón esté siempre inflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad se conforme siempre con la divina Voluntad; que toda mi vida sea imitación plenamente fiel de la vida y virtudes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, en el Padre y contigo, Espíritu Divino, sea honor y gloria por los signos de los siglos.



El Espíritu Santo Es Fuente de Vida Sobrenatural


Lectura del Evangelio de San Juan (3, 3 – 6):

“Jesús le contesto:

- En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo le pregunta:

- ¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?

Jesús le contesto:

- En verdad, en verdad te digo: El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu.”

 

 

Consideración para este día


Al crear Dios al hombre no se limitó solamente a revestirle de esta su sorprendente y admirable naturaleza humana, sino también le dio participación de su misma naturaleza divina, elevándola al estado sobrenatural de hijo suyo, y destinándole a los goces eternos del Cielo. Esta participación nos viene por la gracia de Dios. Es el Espíritu Santo quien la derrama sobre el mundo para renovar, con sus dones celestiales, la faz de la tierra.

Ni aún el pecado, con toda su malicia, pudo detener los torrentes abundantísimos de la misericordia y bondad infinita de Dios; antes bien fue Él quien dio la ocasión de su incremento.

Nuestro Redentor, Cabeza de su Cuerpo Místico del que nosotros somos miembros, posee la plenitud absoluta de esta gracia. Fue Él quien nos la mereció sobre abundantemente para que fuéramos deificados.

El Espíritu Santo es la Savia Vivificante que circula por la Vid, Cristo, de la que nosotros los bautizados somos ramas. Para rendir frutos de salvación hemos de recibir continua y plenamente de esta savia vivificadora del Espíritu eterno de Dios.

¡Deseemos ardientemente el aspirar constantemente a la posesión y acrecentamiento de la vida divina de nuestras almas, pidiendo a Dios nuestro Señor que derrame abundantemente sobre nosotros el Espíritu Santo para que alcancemos la vida eterna conforme a nuestra esperanza. (Tito 3, 6).

 

 

Antífona: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Versículo: Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra

Te rogamos, Señor, te dignes llenar nuestras mentes con aquel Santo Espíritu en cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados. Por Cristo nuestro Señor. Amén.



Oración para Implorar los Dones


Señor mío Jesucristo, que antes de ascender a los cielos, prometiste a tus apóstoles y discípulos enviar el Espíritu Santo para fijar en sus almas tu obra divina y redentora, te suplicamos: nos envíes a nosotros el mismo Santo Espíritu para que complete en las nuestras la obra de tu gracias y de tu amor. Desciendan copiosos a nosotros sus dones celestiales: la Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas del mundo y sólo anhelar las eternas; el Entendimiento, que ilumine nuestras mentes con la luz de las verdades; el Consejo, que nos dé acierto en la elección de los medios más seguros para agradar a Dios y merecer el cielo; la Fortaleza, que nos ayude a soportar las cruces de la vida y a superar los obstáculos que se opongan a nuestra salvación; la Ciencia, que da el conocimiento de Dios y de nosotros mismos y que los Santos poseyeron; la Piedad, que hace dulce y agradable tu servicio; el temor reverente para con Dios y sus mandamientos y que conduce a evitar todo aquello que pueda desagradarle y ofenderle. Te suplicámos, en fin, o dulce y amable Señor, que dejes impresa en nuestras almas la señal de tus verdaderos seguidores y un ardiente deseo de amarte sobre todas las cosas. Amén.



Himno al Espíritu Santo


Espíritu Santo, ven aquí,

Espíritu Santo, ven a mí.

Quiero vivir, quiero ser feliz

Con tu poder dentro de mí.

Ahora sé lo que es vivir,

Puedo reír, puedo cantar.

Ahora sé que yo puedo amar,

Con tu poder dentro de mí.

Hermano, ¿Quieres vivir

La gloria del Señor?

Acepta pues esta bendición

Que será tu salvación

O

Alúmbranos, Espíritu divino,

Inflámanos con tu encendido amor.

De la virtud muéstranos el camino

Y enséñanos a orar con gran fervor.

Recíbenos, Espíritu divino

Y ábrenos a tu inspiración.


 

viernes, 26 de mayo de 2017

La Novena al Espíritu Santo (Día 1)

“Todos ellos (los Apóstoles) perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hechos 1, 14).

Así se describe la primera novena en la historia de la Iglesia. Después de nueve días – desde la Ascensión del Señor hasta el primer Pentecostés – el Espíritu Santo descendió sobre los participantes. Resulta que hasta la fecha, la Iglesia recomienda la novena del Espíritu Santo, como la preparación ideal para Pentecostés.

 

 

El orden de la novena sera el siguiente:

  • Señal de la Cruz
  • Acto de Consagración al Espíritu Santo
  • Lectura bíblica
  • Consideración para el día correspondiente
  • Antífona, versículo y oración particular
  • Oración para implorar los Dones del Espíritu Santo
  • Himno al Espíritu Santo

 

 

 

DÍA 1

Señal de la Cruz

 

Acto de Consagración al Espíritu Santo


¡Oh Santo Espíritu, Espíritu Divino de luz y de amor! Yo te consagro mi inteligencia, corazón y voluntad, para el tiempo y para la eternidad. Que mi entendimiento sea siempre dócil a tus divinas inspiraciones y a las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, de la cual eres Tú su guía infalible; que mi corazón esté siempre inflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad se conforme siempre con la divina Voluntad; que toda mi vida sea imitación plenamente fiel de la vida y virtudes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, en el Padre y contigo, Espíritu Divino, sea honor y gloria por los signos de los siglos.

 

 

El Espíritu Santo Es Fuente de Vida Natural


Lectura del libro de Génesis (1, 1 – 2; 27).

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

3Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

5Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

6Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. 7E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. 8Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

9Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 11Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 13Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

14Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 20Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23Y fue la tarde y la mañana el día quinto. 24Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 25E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

26Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.


Consideración para el primer día:


La solemnidad de Pentecostés, en que recordamos el descenso del Espíritu Santo, sobre los Apóstoles, debe mover a todo auténtico cristiano a reflexionar en las obligaciones que Dios le ha impuesto; reflexionar sobre todo en que atañe a la vida del hombre, estudiándola desde sus comienzo hasta el momento cumbre del juicio final en que el Juez de vivos y muertos cerrará el paréntesis abierto en la creación del primer hombre.

Considera pues, oh cristiano, que muy poco tiempo atrás, no eras, y comenzaste a ser, porque Dios te trajo a este mundo. Si pensaras detenidamente en lo que significa este acto creador de tu Dios - ¡sacarte de la nada y traerte a la vida! – te sentirías sobrecogido e inclinado a rendirle, con más frecuencia, tu tributo de adoración y reconocimiento. Es Él, tu Señor, y Padre.

Antífona: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Versículo: Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra

Te rogamos, Señor, te dignes llenar nuestras mentes con aquel Santo Espíritu en cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados. Por Cristo nuestro Señor. Amén.



Oración para Implorar los Dones


Señor mío Jesucristo, que antes de ascender a los cielos, prometiste a tus apóstoles y discípulos enviar el Espíritu Santo para fijar en sus almas tu obra divina y redentora, te suplicamos: nos envíes a nosotros el mismo Santo Espíritu para que complete en las nuestras la obra de tu gracias y de tu amor. Desciendan copiosos a nosotros sus dones celestiales: la Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas del mundo y sólo anhelar las eternas; el Entendimiento, que ilumine nuestras mentes con la luz de las verdades; el Consejo, que nos dé acierto en la elección de los medios más seguros para agradar a Dios y merecer el cielo; la Fortaleza, que nos ayude a soportar las cruces de la vida y a superar los obstáculos que se opongan a nuestra salvación; la Ciencia, que da el conocimiento de Dios y de nosotros mismos y que los Santos poseyeron; la Piedad, que hace dulce y agradable tu servicio; el temor reverente para con Dios y sus mandamientos y que conduce a evitar todo aquello que pueda desagradarle y ofenderle. Te suplicámos, en fin, o dulce y amable Señor, que dejes impresa en nuestras almas la señal de tus verdaderos seguidores y un ardiente deseo de amarte sobre todas las cosas. Amén.

 

 

 

Himno al Espíritu Santo


Espíritu Santo, ven aquí,

Espíritu Santo, ven a mí.

Quiero vivir, quiero ser feliz

Con tu poder dentro de mí.

Ahora sé lo que es vivir,

Puedo reír, puedo cantar.

Ahora sé que yo puedo amar,

Con tu poder dentro de mí.

Hermano, ¿Quieres vivir

La gloria del Señor?

Acepta pues esta bendición

Que será tu salvación


O


Alúmbranos, Espíritu divino,

Inflámanos con tu encendido amor.

De la virtud muéstranos el camino

Y enséñanos a orar con gran fervor.

Recíbenos, Espíritu divino

Y ábrenos a tu inspiración.

 

 

lunes, 22 de agosto de 2016

La Salve


Dios te salve,

Reina

y

Madre

de misericordia,

vida,

dulzura

y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí

clamamos

los desterrados

hijos de Eva,

a Tí suspiramos,

gimiendo

y llorando

en este valle de lágrimas.

Ea, pues,

Señora

Abogada Nuestra,

vuelve a nosotros

esos tus ojos misericordiosos,

y después de este destierro,

muéstranos a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.


Oh, clemente,

oh piadosa,

oh dulce Virgen María.


Ruega por nosotros,

Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos

de alcanzar las promesas

de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén